Por: José E Barrera.
Ignacio Sanz de Santamaría, constructor y empresario de la Plaza de Toros de Santamaría, disputó un gran debate en el momento de construir la plaza, los festejos taurinos, casi ceremoniales para los bogotanos, porque ir a toros era como ir a misa, cabe a la perfección la analogía. En una ciudad en nacimiento, se buscaba desenfrenadamente su personalidad, unos querían una ciudad estructurada como París, bohemia, romántica y siempre elegante, mientras que otros siempre se aferraron a su realidad, sus costumbres, en donde hacen parte sus ritos.

Decir que las corridas de toros no hacen parte de la historia bogotana y que no hacen parte de nuestro legado cultural, es como decir que tomar chocolate a las cinco de la tarde con pan y mantequilla, no es algo cachaquísimo. Pero el debate actual no es si las corridas de toros son o no son un legado cultural, porque la razón de eso la tiene la historia. El debate sobre la mesa es si se deba o no prohibir los festejos taurinos, no sé qué tan sano sea para la sociedad crear una mentalidad prohibicionista, y no sé qué tanta libertad puedan tener los aficionados taurinos si se continúan los festejos.
Es para mí muy berraco que me impongan qué me debe gustar y qué no. Bogotá es una ciudad pluricultural y multiétnica, en la cual por accidentes hemos tenido que a prender a respetar el resto de identidades (esto en algunas ocasiones). En su profunda ceguera Adolf Hitler toma el poder en Alemania y empieza una masacre tanto humanitaria, étnica, religiosa y cultural, donde en la cual se unificaron gustos, creencias e ideologías, qué miedo.
No me gustan el Hip Hop ni el hígado encebollado. ¿Quién soy yo para prohibirle a alguien que escuche o cante en su singular lírica un tema de este género musical? ¿Quiénes somos nosotros para prohibirle a alguien que deleite su paladar con un hígado encebollado?
Creo que terminaremos en una sociedad totalitaria, usando todos uniforme, escuchando la misma música y leyendo la misma literatura, nuestras mentes serán encarceladas, todos seremos iguales, seremos un colectivo en donde no existe el individuo.





